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Poblamiento de América

Al reflexionar y pensar acerca de la historia de México, es pensar en el origen de la historia de la historia de México, sus inicios, sus antecedentes y su evolución; no podemos dar un paso a la historia de México sin saber el origen del continente americano…pero regresaremos al pasado del mundo, el origen del hombre:
Las investigaciones científicas nos indican hasta hoy que el hombre sapiens se formo en África, Asia y Europa, un proceso que duro varios millones de años. No hay datos para suponer que la misma evolución podría haberse dado en el continente americano.
Las evidencias conocidas actualmente indican que los primeros pobladores de América procedían de Asia, y que su entrada tuvo lugar por el estrecho de Bering. Este, situado entre Alaska y el oriente de Siberia, durante las glaciaciones, al bajar el nivel del mar, varias decenas de metros, se transformaban en una extensa zona de tierra, llamada beringia, que unían los continentes asiático y americano.
Tomando como referencia la última glaciación, se supone que la primera llegada humana tuvo lugar hace 40 o 75 mil años. Posteriormente hubo otras inmigraciones por la misma vía.
Los recién llegados se fueron extendiendo por el continente, rodeando o atravesando las grandes cadenas montañosas, en busca de las mejores condiciones para la caza, la pesca y la recolección. En general los hallazgos arqueológicos indican que la migración se realizo de norte a sur, ya que se han encontrado pruebas de la existencia humana en Alaska y Canadá, de hace aproximadamente 30 mil años, hasta llegar a la Patagonia menos de 15 mil años atrás. Sin embargo, recientemente se han hallado elementos en Brasil y Chile, de una antigüedad, probable de 20 a 45 mil años, por lo que se supone una llegada y dispersión muy antigua en el hombre en el continente.
A través de miles de años se formo un conjunto de sociedades en el que se puede distinguir tres niveles:
1. El de los pueblos recolectores, cazadores y pescadores.
2. El de los agricultores
3. El de las zonas de alta culturas, constituidas en Mesoamérica y en la región andina de América del sur.
Entre estas últimas hubo algunos contactos.
Al norte de Mesoamérica se extendía una zona conocida como Aridamérica, que no permitía la agricultura con la técnica de la época. En esta había unas regiones que contaban con agua, llamada Oasisamérica, donde se desarrollaron pueblos agricultores.
Los limites no pueden considerarse precisos, ya que se fueron modificando en diferentes momentos y además porque en las mismas zonas se encontraba poblaciones de distintos grados de evolución.



El invento de la Agricultura
A través de un proceso de trabajo de experimentación, los habitantes de América perfeccionaron sus conocimientos y sus instrumentos de caza, pesca, y recolección. El único animal domesticado que los acompañaba desde Asia era el perro.
Hace aproximadamente 9 milenios empezó en América el cultivo de plantas útiles al hombre. Se trata de una gran variedad, entre las que se encuentra: maíz, frijol, calabaza, chayote, tomate, jitomate, amaranto, chía, zapote, cacahuate, cacao, girasol, yuca, camote, y la papa o patata, originada de América del sur.
Así mismo se aprovechaba el maguey del que se obtiene el pulque y cuyas hojas tienen varios usos; el algodón, para fibra textil; el henequén una variedad de agave, usado también en la elaboración de telas.
La más importante de las plantas cultivadas en América era el maíz, el único cereal originario del continente, de una extraordinaria adaptabilidad a diferentes climas.
Los pueblos americanos solían intercambiar maíz y otras plantas en el mismo terreno, lo que permite un trabajo más continuo que el cultivo de una sola especie y reduce el agotamiento del suelo.
A diferencia de la gran variedad de plantas cultivas en América fueron pocos los animales que pudieron ser domesticados por el hombre. Los más importantes eran distintas especies de perros y de guajolotes o pavos. En la zona andina se criaban la llama y la alpaca, de los que se aprovechaba la lana, y la llama se utilizaba como vestía de carga.
La evolución de los cultivos permitió un paulatino cambio en la alimentación y la aparición, en el tercer milenio a. c., de los primeros pueblos de cuyas vidas ya no se basa en la caza o en la recolección.
La agricultura no solamente facilito la aparición de aldeas y después de ciudades permanentes, si no también que una pequeña parte de la población se dedicara a actividades como arquitectura, ciencia, filosofía y arte. Esta evolución se inicio en Mesoamérica y en América del sur, entre el segundo y primer milenio a. c.

Los cazadores espantan al animal para que se atascara en una zona pantanosa y se le pudiera atacar con cierta facilidad. La recreación representa lo que probablemente ocurrió a orillas del antiguo lago de Texcoco.


Aridamérica: era la región árida comprendida entre el sur de los estados unidos y el norte de México, habitada por tribus nómadas, conocidas como chichimecas, dedicadas al caza y al recolección de de frutos y raíces. Su principal actividad económica era la guerra, por medio de ella ganaban y conservaban su territorio. Sus prácticas de guerras, así como sus dioses eran muy sangrientos.
Oasisamérica: comprendía el suroeste de estados Unidos y zonas de noreste y noroeste de los actuales estados de Sonora y Chihuahua. Las culturas que se asentaron en estos lugares fueron sedentarias y practicaron la agricultura. Su sociedad estaba estratificada y construyeron ciudades con edificios ceremoniales. Tuvieron contactos con grupos aridoamericanos (chichimecas), como de Mesoamérica. A la llegada de los españoles muchos pueblos existían como los papagos, mayos, y tarahumaras, entre otros.
Mesoamérica: fue el área más importante, además de ser la más compleja y la más poblada del México antiguo pues cubrió casi todo el territorio mexicano y parte de Centroamérica. Esta zona es, a diferencia de Aridamérica (tierra árida) y Oasisamérica (entre dos tierras), naturalmente propicia para el desarrollo de la agricultura ya que cuenta con una gran variedad de suelos y climas, además de que recibe precipitación pluvial anual e intensa que permite el desarrollo de la agricultura intensiva.
Mesoamérica en esta región se desarrollo un vigoro complejo cultura con múltiple características comunes, entre las que se encuentran el cultivo del maíz, la construcción de chinampas, las pirámides escandalosas, el juego de pelota, la escritura jeroglífica, los signos para designar números, el ciclo de los 18 meses de 20 días cada uno, concepciones religiosas y determinados tipos de sacrificios humanos, así como guerras para conseguir victimas que ofrendar.

Religión
Todos los pueblos, para comprender el mundo en el que viven, desarrollan sistemas complejos de ideas, creencias, aspiraciones y actitudes que forman un conjunto congruente, una cosmovisión. Este interactúa con la estructura social y política, la cultura la religión y la vida económica, y constituye la base de las normas morales y las reglas de convivencia de su sociedad. La cosmovisión siempre contiene elementos contradictorios y va evolucionando continuamente, pero también mantiene sus rasgos característicos durante un plazo prolongado.
La concepción del mundo de los mesoamericanos se definió durante tres milenios, con características comunes en medio de gran diversidad religión y múltiples modificaciones.
A través del tiempo se fueron diferenciando las apreciaciones de los sacerdotes y sabios delas sostenidas por el común del pueblo. Las creencias y los ritos que se desarrollaron durante el periodo preclásico era una continuación de los propios cazadores y los recolectores que adjudicaban las causas de los cambios de las estaciones y de otros fenómenos a fuerzas sobre naturales. Al adquirir fuerza en la agricultura, empiezo la preocupación por las lluvias y el culto a la deidad a la que se atribuía el régimen de estas. Se enterraban figurillas de barro de mujeres con caderas anchas, probablemente con la idea de fortalecer la fertilidad de la tierra.
Gracias a los relatos recogidos por los españoles en el siglo XVI y a las esculturas y otros testimonios que se han conservado, conocemos bastante bien las concepciones de los mexicas en víspera de la conquista.
Su estudio es difícil, ya que con frecuencia varios dioses se fusionan en uno, o una deidad se desdobla en diversos seres divinos.
Los dioses y las fuerzas naturales se presentaban en dualidades que constituían unidades (como femenino y masculino), que estaban simultáneamente en contradicción (día-noche).
En los primeros tiempo del mundo actual, según el relato indígena, Quetzalcóatl bajo al lugar de los muertos (el Mictlan) para dar vida a los hombres. Con frecuencia aparece este dios, “gemelo precios” o “serpiente emplumada”, como el benefactor y promotor de la sabiduría, en conflicto con su hermano Tezcatlipoca.
Según sus creencias la vida de las personas estaba regida por la fecha de su nacimiento; había días favorables y otros nefastos para determinadas actividades, pero era posible escoger las fechas adecuadas para realizarlas. Por ello daban gran importancia al calendario que les permitía tomar la decisión conveniente. El destino de los muertos estaba determinado por la forma de fallecimiento. La organización jerárquica de los dioses reflejaba la sociedad humana, esta creía que los seres divinos habían establecido las estructuras de mando entre los hombres.

El mito del quinto sol
En una de sus muchas versiones, dice que los cuatro Tezcatlipocas crearon cuatro veces al mundo, pero lo destruyeron otras tantas porque en cada ocasión uno de ellos trato de dominarlo. El primer mundo o sol fue destruido por Quetzalcóatl, uno de los cuatro Tezcatlipocas, por medio del agua; los hombres se convirtieron e peces. El segundo sol fue consumido por terremotos; el tercero sucumbió ante el fuego; el cuarto fue aniquilado por el viento.
Finalmente, el quinto sol fue creado por los dioses reunidos en Teotihuacán. El rico ya arrogante dios Tecuciztecatl debió arrojarse a una gran hoguera, pero retrocedió temeroso ante el fuego. Los suplicios el pobre y despreciado Nanahuatzin, quien se sacrifico sin vacilar; en el cielo como luminarias, pero uno de los dioses, indignado por la cobardía de Tecuciztecatl, le arrojo un conejo y le hizo perder su brillo. Todavía hoy es pálido: la luna. Nanahuatzin, transformado en sol exigió sacrificios humanos para iniciar y mantenerse en movimiento; su nombre es “cuatro-movimiento” y es el que rige nuestro tiempo.
Este mito fue considerado el origen y justificación de los sacrificios humanos
El calendario
En la cuenta del tiempo se combinaban dos ciclos. Uno estaba organizado en 18 meses de veinte días, que se complementaban con 5 días “nefastas”, para corresponder al año solar. El otro consistía de 20 grupos de 13 días, que integraban el “año” adivinatorio. Ambos coincidían cada 52 años solares, “el ciclo” indígena, en que los dioses decidían si continuaba el mundo. Los cuatro soles anteriores había durado un múltiplo exacto de estos “siglos”.
Cada día del año adivinatorio se identificaba con un número y un nombre; la misma combinación solar se repetía los 360 días; así, cada fecha tenía un doble de edad, ya que tanto el número como el nombre tenían un significado religioso, que influía en la vida de las personas.

Esta pieza conocida como el "calendario azteca" muestra en su centro al sol y contiene el signo ollin (movimiento), además de los glifos representativos de los dias del mes y otros datos calendáricos.

Ciencia y arte
Todos los pueblos se han interesado por conocer el movimiento aparente de los astros, para predecir la asociación de las estuaciones. Con la agricultura se ha incrementándola importancia de este conocimiento, tanto en el aspecto científico de u saber que llega a ser más exacto, la astronomía, como en su aplicación mágica, la astrología.
La cultura olmeca logro un importante avance en estas disciplinas; consto con un calendario y un sistema de números y glifos (signos) que le permitiría calcular fechas y anotarlas.
Más tarde los mayas llevaron el cálculo calendárico a una alta perfección. A los dos ciclo, el solar de 365 días ye le religioso de 260 días, añadieron “cuanta larga” que hacía posible calcular fechas de cientos de miles de años. Sabían predecir eclipses y otros fenómenos con extraordinaria perfección.
Uno de los avances de gran importancia, probablemente inicio por la cultura olmeca y desarrollada por los mayas, fue la idea del cero como concepto numérico y el uso de la posición de los números para indicar su multiplicación.
Por otro lado, los mesoamericanos, como todos los aborígenes del continente, llegaron a identificar y utilizar muchas plantas utilizables con fines curativos. Conocieron También los alucinógenos, como el peyote, que se usaban sobre todo en ritos religiosos para entrar en comunicación con sus dioses. Esta tradición substituye hasta hoy en algunos pueblos.
El desarrollo artístico fue impresionante y dejo huellas que todavía se admiran. Las primeras manifestaciones arquitectónicas, de la época olmeca, consistieron en templos edificados sobre basamentos piramidales o conicos.mas tarde en los periodos clásico y posclásico, se levantaron en toda Mesoamérica innumerables pirámides, en su mayoría cubiertas de pinturas. Muchas de ellas ostentaban esculturas en las alfardas desde sus escalinatas y en sus tableros. También se construyeron palacios para los gobernantes y observatorios, cosas y otras habitaciones populares.
En muchos núcleos urbanos había un eje central, como la “calzada de los muertos” de Teotihuacán llamada si por los mexicas.
La cerámica paso de formas toscas a realización de gran belleza, tanto de figuras religiosas, como de objetos de uso diario. Algunas representaban animales o escenas de la vida cotidiana.
Entre las múltiples esculturas destacaban las cabezas colosales olmecas y las figuras que representaban dioses.
Una estatua especialmente notoria es la de Coatlicue que se encuentra en el museo nacional de antropología. Su cabeza está formada por dos serpientes, su falda por serpientes entretejidas y sus pies son garras; simbolizaba fuerzas naturales, la vida y la muerte, y la unidad del mundo.

Esta estatua de la madre de Huizilopochtli, el principal dios de lo Mexicas, es una de las esculturas mas expresivas del arte de ese pueblo

Las características de Mesoamérica son:
º Rasgos lingüísticos
º Sistema de irrigación
º Desarrollo de la religión, sacrificios humanos, y prácticas de las guerras floridas.
Se presentan las características generales a través de su evolución, se señalan otras cosas importantes de varias culturas y pueblos de la región.

PRECLÁSICO
En el preclásico se dio 2500 antes de Cristo 100/200 después de Cristo de aquí se destaca la cultura olmeca (han sido considerados la cultura madre, se le ha dado ese nombre por haber dejado constancia de su civilización en lugares como México, Monte Albán, Oaxaca, las regiones totonaca y huasteca, entre los mayas) que es la característica de el periodo preclásico conformas semejantes, cuyo centro estaba localizado en la zona costeras de los actuales estados de Veracruz y tabasco, fue la primera de la que tenemos evidencia de la existencia de centros ceremoniales y de una casta gobernante; otras regiones, como Oaxaca, la zona maya, el occidente de México y el antiplano central como Cuicuilco primera fase de Teotihuacán (pirámide del sol) ; también mostraron desarrollos importantes en esta etapa, abracaron regiones de guerrero.
CLÁSICO
Este abarco del 100/200 a 900/1000 después de Cristo; de aquí sobre sale Teotihuacán (“lugar donde miran los dioses”), este está ubicado al norte de la zona lacustre del valle de México, en tierras entonces fértiles, en la que se podía practicar la agricultura de temporal y de riego. Su ubicación facilito el desarrollo de un intenso comercio que se extendía hasta América central.
Sus primeras construcciones fueron la pirámide del sol y de la luna, corresponden al preclásico muestra la influencia entre los pueblos del sur del valle de México, entre ellos la de Cuicuilco; de ahí recibieron también el culto a Huehueteotl el dios viejo del fuego. Más tarde se construyeron en Teotihuacán las pirámides en talud y tablero, con grandes escalinatas; destacan la dedicada a Quetzalcóatl, con elementos provenientes de la costa del golfo de México.
La vida del teotihuacano giraba en torno a la religión; deidades principales eran agrícolas: Tlaloc, dios de la lluvia; Xochiquetzal, diosa de la vegetación; Quetzalcóatl, dios civilizador, y Huehueteotl, dios del fuego.
La influencia de la cultura teotihuacana se extendió hasta los territorios actuales del sureste de México en la república de Guatemala.

La pirámide del sol vista desde la pirámide de la luna

Monte albán; Los zapotecos, fue el centro más destacado de una cultura clásica que se extendía por la región cercana a la actual ciudad de Oaxaca. Su primer periodo corresponde a la cultura preclásica. Los zapotecos expandieron sus construcciones conocido como Monte albán, y empezaron a adoptar la cima de este para edificar un conjunto de templos y de otras construcciones. Esta cultura empezó poco antes de la decadencia de Teotihuacán y estuvo fuertemente influenciado por esta ciudad, pero con importantes características propias.
Los zapotecos realizaron extensas conquistas en su región, algunas de las cuales están señaladas en relieves de Monte Albán. Para honrar a sus diligentes muertos cavaban hermosas tumbas en heladeras de las montañas.
Los mayas es la zona que se extiende por los estados actuales de Tabasco y Chiapas, la península de Yucatán, Belize, Guatemala y Honduras, diferentes pueblos mayas desarrollaron otras de las grandes culturas clásicas.

La "pirámide de los nichos" (el Tajín) la cultura del tajín cercano a la actual Papantla, Veracruz, pertenece al periodo clásico. Se aprecia en ella influencias Teotihuacanas, Mayas y otras

POSCLASICO
Abarco de 1000 a 1521 después de Cristo; abarco entre las civilizaciones mayas, mixtecas, zapotecas, toltecas, huastecos, totonacos, mexicas o aztecas y demás pueblos nahuas, y purépechas (tarascos).
En este periodo, los aspectos militares adquirieron mayor importancia de la tenida anteriormente, sin que la religión dejara de tener gran peso.
Los toltecas fueron uno de los pueblos invasores que llegaron del norte; se asentaron primero en el valle de México para establecer, hacia el año 1000, su centro tollan, junto a la actual ciudad de Tula.
La cultura Tolteca recogió la tradición de Teotihuacán y la desarrollo. Los mexicas le atribuyeron la descripción del mundo de los dioses, sus 13 cielos y sus 9 inframundos. L a palabra Tolteca llego a significar “culto” o “sabio”.
Sin embargo, su influencia cultural perduro en Yucatán y en varias poblaciones de la cuenca de México, como tenayuca, Culhuacan y en Texcoco, para ser asimilada después por los últimos dominadores indígenas del centro actual de la república mexicana, los mexicas o aztecas.
Los mayas; hacia finales del siglo X se inicio en el norte de la península de Yucatán un nuevo auge de la cultura Maya, profundamente impactada por la llegada de grupos Toltecas o de Mayas toltequizadas. La arquitectura y de otras expresiones artísticas muestran una función entre ambas tradiciones, que se expresa en las columnas en forma de serpiente, en los juegos de pelota y en otros elementos. Dos antiguas ciudades Chichenitza y Uxumal, y la recién fundada Mayapan que dómino la península durante casi 200 años, hasta mediados del siglo XII.
Los mixtecos; en lo que hoy es el estado de Oaxaca se mantuvo la cultura Zapoteca, que convivio, aproximadamente a partir del año 1000, con la mixteca. En la cultura de esta destacaron las grecas como forma de adorno y ricas obras de orfebrería. En algunos casos, los mixtecos aprovecharon tumbas zapotecas para enterrar en ellas a sus jefes fallidos; su principal ciudad religiosa fue Mitla.
Los mexicas; según sus propios relatos, eran originarios de Aztlan (de hai el nombre de aztecas), de donde partieron en una peregrinación que duro varios siglos. Los investigadores coinciden en que vinieron del norte, pero no se ha podido determinar el lugar preciso. Al llegar al valle de México recibieron permiso de los señores de Culhuacan para asentarse el Tizapan (hoy parte de la ciudad de México); la leyenda cuenta que los callhuas esperaban que las serpientes de esta región acabaran con lo recién llegado, mas estos se comieron a los animales. Posteriormente, fundaron su ciudad en un pobre islote perteneciente a los señores de Azcapotzalco, donde, según el relato, vieron un águila parada en un nopal, devorando una serpiente.




Mesoamérica en vísperas de la llegada de los españoles
Al principio del siglo XVI, lo que hoy es México estaba habitado por una multitud de pueblos que hablaban diferentes idiomas, tenían distintas costumbres y diversos grados de desarrollo.
En el norte, más allá de los limites de Mesoamérica, vivían los pueblos cazadores y recolectores de Aridamérica, en cuyo territorio había algunos territorios fértiles que permitía la agricultura (Oasisamérica).
En Mesoamérica propiamente dicha convivían varios pueblos, que compartía culturas altamente desarrolladas, con grandes conocimientos científicos elaborados sistema de gobierno y religioso.
El poder más fuerte en Mesoamérica era el mexica que dominaba y explotaba una amplia región en el centro y parte del sur del país. Una cultura importante fue la de Oaxaca, zapotecas y mixtecas. En el sur y el sureste del país y parte de América central se localizaba la cultura maya, con grandes ciudades cuya unidad política se había roto.
Los pueblos mesoamericanos que presenciaron la llegada de los españoles se habían formado a través de largos milenios. Entre ellos existían estrechos vínculos y hubo frecuentes luchas. Muchas de sus sociedades habían alcanzado un alto nivel cultural y de organización, cuya influencia perduro durante mucho tiempo y, en parte, hasta hoy.

Estas figuras, que representa guerrreros Toltecas, sostenian el techo del templo de Tlahuizpantecutli, una de las advocaciones de Quetzalcóatl.

AMERICA COMO COLONIA EUROPEA

América y Europa se encuentran
El 12 de octubre de 1492 arribo a las islas que hoy llamamos la Bahamas o Antillas un grupo de 3 barcos españoles al mando de Cristóbal Colon. Se conoce el acontecimiento como “el descubrimiento de América”, aunque Colón y su tripulación no fueron los primeros en llegar a nuestro continente.
Propiamente habría que considerar que los descubridores fueron quienes habían atravesado el estrecho de Bering, atrás decenas de miles de años atrás, y que constituyeron la base principal de la población americana originaria.
A su vez, por el año 1000 de nuestra era había desembarcado en América los llamados normandos o vikingos, habitantes del norte de Europa peso sus viajes no tuvieron continuidad y las huellas de su arribo fueron escasas.
Al referirse a la hazaña de Colón más que de “descubrimiento de América” habría que hablar del encuentro de un mundo desconocido para los europeos. Su importancia radica en que permitió el establecimiento del contacto permanente de América y Europa, con sus diferentes civilizaciones herederas de prolongadas evoluciones propias. A la larga, significo la relación permanente entre todos los continentes de la Tierra.
La población nativa de América disminuyo considerablemente y quedo dominada, en su mayoría, por los europeos. A su vez, las riquezas extraídas de América y la aplicación del comercio constituyeron elementos importantes para el desarrollo en Europa del sistema capitalista.
Los recién llegados
La Europa medieval. La mayor parte de Europa se había caracterizado, del siglo V al X y XI, por el predominio del campo sobre las ciudades, escasas y pequeñas. Los campesinos, en su mayoría Vivian sujetos a los nobles, a quienes que tenían que entregar tributos.
La vida social estaba dominada, en lo fundamental, por los religiosos. El poder político se encontraba repartido en múltiples “Feudos”, dominios de variadas extensiones, en los que se producían casi todo lo que se consumía, y cuyos comercios fuera de sus límites eran escasos. La autoridad local estaba en manos de los nobles, muchos de ellos dignatarios de la iglesia.
En la alta edad media (siglo V a X), los pobladores, tantos los campesinos como los nobles conocían poco del mundo; no tenían una información siquiera aproximada de la situación y de la organización de regiones alejadas, y solo “sabían” que en el centro de la Tierra se encontraba Jerusalén.
A partir de los siglos X y XI se fue produciendo un cambio, principalmente en Europa occidental y central. La agricultura logro un mayor rendimiento al mejorarse el arado y desarrollarse métodos más eficaces para aprovechar las fuerzas de los animales y del agua (irrigación y molinos).
Las ciudades o urbes habían decaído mucho en el siglo V al desaparecer el imperio romano de occidente, volvieron a crecer. Su actividad principal era la producción artesanal y el comercio, tanto local como de larga distancia. Muchas sociedades lograron liberarse del dominio de los señores feudales locales y quedar sujetos directamente al rey o al emperador.
Durante la edad media, Europa recibió importantes impulsos para sus contactos con los árabes. En el siglo VII Mahoma había fundado en la península aravica la religión musulmana, monoteísta, con fuertes influencias judías y cristianas. La nueva fe proclamo la “Guerra santa” para extender sus dominios y sus seguidores conquistaron rápidamente una extensa zona, donde establecieron grandes imperios.
Los científicos árabes, más avanzados que los europeos de su tiempo, destacaron en astronomía, alquimia (antecedentes de la química) y en otras disciplinas como las matemáticas (usando números “aravicos”) y también conservaron y trasmitieron muchos escritos de la antigua Grecia. Al español pasaron palabras como alcoba, almohada, aljibe (cisterna), alarife (arquitecto), aduana y otras, referentes a un estilo de vida y a una organización estatal desarrolla.




Renacimiento
El proceso que tuvo lugar en la baja edad media (siglo XI a XIV) culmino durante la centuria XV y XVI en el renacimiento, el humanismo que era su expresión en el pensamiento, y el protestantismo. El centro del movimiento fue Italia, donde se habían desarrollado con más ímpetu las ciudades y comercio, pero se extendió por toda Europa, sobre todo por Francia, Inglaterra, los países bajos (actuales Holanda y Bélgica), Alemania, España y Portugal, donde también se había producido un florecimiento de las primeras formas de organización capitalista.
El arte y la filosofía expresaban con gran claridad la nueva tendencia. Se profundizo el estudio de los conocimientos y de las reflexiones de los griegos de la antigüedad clásica y la ciencia cobro impuso, ahora no se buscan la verdad en la revelación bíblica sino en la observación de la realidad misma y en el ejercicio de la razón. Entre los avances científicos de la época destacaban la idea heliocéntrica de que el sol es el centro del universo y no la Tierra como se pensaba antes. También se recupero la idea, ya concebida por los griegos de que la Tierra no es plana sino esférica, permitiendo así concebir la esperanza de llegar al oriente navegando hacia el occidente.
El pensamiento renacentista y la lucha de la iglesia católica contra el protestantismo se reflejaron con fuerza en América, en el primer siglo de la colonia.
España participó de los cambios producidos entre sus vecinos europeos, al mismo tiempo que desarrollo importantes características propias. Al principio del siglo VIII, los árabes habían conquistado casi toda la península ibérica, y durante largo tiempo se había producido un gran florecimiento cultural. Al fines del mismo siglo VIII empezó la “reconquista” por los cristianos, quienes solo habían conservado el dominio de una pequeña franja en el norte de la península. Durante largo tiempo se alteraron épocas de paz y de guerras entre los musulmanes y los estados cristianos, quienes en 1492 pudieron vencer el último reino islámico, el de Granada. La gran lucha beneficio a la nobleza tanto a la “alta” como a la “baja” (“Hidalgos”) y a los campesinos, muchos de los cuales pudieron dejar de ciervos, así como a las ciudades que lograron obtener libertades (“fueros”).
En los siete siglos de reconquista y durante las primeras exploraciones y colonizaciones realizadas por españoles y portugueses en territorios árabes, se desarrollaron la mentalidad, el régimen de planeaciones con trabajadores esclavos o semilibres, estructuras comerciales y el concepto sobre la tierra y el subsuelo son propiedad del rey.
En algunas regiones de la península se desarrollaron actividades de tipo capitalista. En castilla se producía lana que se exportaba, sobre todo a Flandes; la cría de borregos, realizada a gran escala, perjudico gravemente a la agricultura. También Andalucía mostraba un importante avance agrícola, minero y comercial.
En víspera del viaje de Colón en busca de una nueva ruta a “las Indias”, existía en la península dos reinos cristianos, España y Portugal, y uno musulmán, Granada. En el reino de España, constituido por contrato matrimonial entre los “reyes católicos”, la de Castilla, Isabel, y el de Aragón, Fernando, eran notorios grandes diferencias regionales, que subsisten hasta hoy.
Los grande viajes Europeos
Los productos de oriente entre los que destacaban la cera de china, y las especias del sureste de Asia, llegaban por tierra o por mar a Constantinopla y a Alejandría, donde eran recibidos por mercaderes italianos. España y Portugal, entre otros deseaban romper el mono polio de este comercio, que proporcionaba cuantiosas ganancias a los mercaderes de Italia. Con este fin, en el siglo XV buscaron nuevas rutas para llegar al este de Asia.
Sus exploraciones se intensificaron cuando los turcos conquistaron Constantinopla, en 1453, y dificultaron o hasta impidieron el comercio con Asia. Los países que tenían ventajas para explorar nuevos caminos eran Portugal y España, gracias a sus costas sobre el océano atlántico y a los avances técnicos y comerciales que habían alcanzado, muchos marineros participaron en las exploraciones que realizaban los estados ibéricos. La navegación había mejorado considerablemente. Desde el siglo XII, para satisfacer4 las nuevas necesidades comerciales, se había empezado a desarrollar la brújula, a portación árabe, el astrolabio, el cuadrante y el sextante, que permita a los navegantes determinar el lugar en que se encontraban, aunque estuvieran en altamar. Se había incrementado el conocimiento de las corrientes marítimas y de las regularidades de los vientos, lo que facilitaba trazar “caminos del Mar”, señalados en nuevos mapas.
Desde mediado del siglo XV, Portugal que se encontraba en fuerte expansión comercial fue explorando la costa occidental de África, en busca de oro, de esclavos y de la ruta hacia el oriente. En 1487, sus navegantes alcanzaron la punta sur del continente africano, y en 1498, con la ayuda de marineros árabes, arribaron a la India. Para asegurar sus dominios, habían obtenido del Papa la autorización exclusiva de aprovechar las rutas descubiertas y de conquistar los países no cristianos que encontrara en su camino.
Pronto entro España a la competencia para las exploraciones. Cristóbal Colón marinero probablemente de origen Genovés, que tenía conocimiento de la idea de la esfericidad de la Tierra, planteo al rey de Portugal realizar un viaje al occidente para llegar al oriente. Entusiasmado por sus éxitos en África, los portugueses no le prestaron atención y Colón presento su proyecto a los reyes de España. Al cabo de largas negociaciones y después de varios rechazos recibió la autorización y el apoyo de los reyes hispanos para emprendes su viaje. Colón inicio su viaje el 3 de agosto de 1492, con tres carabelas (la santa María, la niña y la pinta). La travesía se prolongo más de lo previsto y los marineros temerosos de no poder regresar a Europa, exigieron a Colón emprender el retorno. El almirante empleo un truco para calmarlos: falsifico la bitácora para hacerlos creer que no estaban muy lejos de España. Finalmente, después de cuatro meses la expedición arribo a la pequeña isla de Guanahani, en las Bahamas. Por pensar que se trataba de una tierra cercana a la India, Colón llamo indios a sus habitantes designación que se sigue usando.
Aunque en este primer viaje no o tuvo grandes riquezas, fue recibido triunfalmente en España, de inmediato se planearon nuevas expediciones, que dieron lugar a la exploración europea de las tierras americanas y, al poco tiempo a las conquistas y a la creación de colonias. Después del primer viaje de Colón, otras exploraciones ampliaron el conocimiento acerca de las tierras recién descubiertas. En 1507, el cartógrafo Waldsee-mueller publico un mapa en el que señalo que se trataba de un continente, al que llamo América en homenaje al gran explorador Américo Vespucio.

La Conquista de México
Conforme sacaban los indios y las escazas riquezas de las primeras colonias establecidas en las Antillas, los españoles exploraron y colonizaron otras tierras cercanas. Llegaron a Yucatán donde se maravillaron al encontrar ciudades, templos, casas bien construidas y personas mucho mejor vestidas que las que habían encontrado en sus descubrimientos anteriores.
La expedición a México. Animado por estos descubrimientos, Diego Velázquez, gobernador de Cuba, decidió entrar en contacto con las tierras recién descubiertas y entablar relaciones comerciales con sus habitantes. Después de algunas vacilaciones encargo la expedición a Hernán Cortés, pero siempre desconfió de él y finalmente decidió destituirlo. Cortés con mucha habilidad, se mantuvo al mando y se hizo a la mar, con 11 barcos, algunos caballos, pocos cañones y unos 500 soldados.
La expedición llego a la Costa de Yucatán en donde se incorporo Jerónimo Aguilar, español que había naufragado ahí años antes y había aprendido el idioma maya. Poco después el pequeño ejército remonto el rio Grijalva; sostuvo una batalla con los habitantes del lugar, en donde triunfo a duras penas, gracias a su caballería. Los vencidos le dieron diversos regalos, el más valioso de los cuales fue una joven mujer, bautizada con el nombre de Marina y que fue conocida como la Malinche. Ella hablaba maya y náhuatl, y rápidamente aprendió el español. Pronto fue mujer e intérprete de Cortés, a quien proporciona valiosa información a cerca de la organización y las costumbres de los pueblos con los que estaban entrando en contacto los españoles y de los conflictos existentes entre aquellos.



El ejército español desembarco después en la costa del actual Veracruz y pronto supo que había llegado a tierras donde existían grandes señoríos y estados, el más rico y poderos de los cuales era el mexica o azteca. También se entero del odio sentido por los pueblos sometidos contra sus dominadores mexicas.
Acampados en la playa los españoles recibieron grandes embajadas enviadas por Moctezuma, señor de Tenochtitlán. Cortés se dio cuenta de que los indios no conocían las armas de fuego ni los caballos, y que creían que estos eran unos extraños venados, con una cabeza animal y otra humana. El conquistador advirtió que las cabalgaduras atemorizaban a los aborígenes y prohibió desmontar en presencia de ellos.
Para impresionar a los enviados mexicas, los españoles organizaron una cabalgata y dispararon cañones. También se les indicaron que padecían una extraña enfermedad, que solo se podía curar con oro, Moctezuma les envió ricos regalos y les pidió que se retiraran, ya qye el camino a Tenochtitlán era penoso y peligroso, pero los tesoros recibidos solo incitaron a los recién llegados a continuar su marcha. Los españoles no se interesaban por la calidad artística de las joyas sino del oro; desafortunadamente fundieron la gran parte de las piezas para transformarlas en lingotes.
La expedición española se desplazo a la pequeña ciudad de Zempoala, capital de los totonacas, cuyas casas encaladas les parecieron de plata. Una de las primeras acciones de Cortés constituyo lograr que los pobladores se sublevaran contra Tenochtitlán y se aliaran con los españoles.
Acompañados de guerreros y cargadores zempoaltecas, los españoles remontaron la sierra y llegaron a Tlaxcala, que habían mantenido su independencia frente a los mexicas. En varias batallas muy duras derrotaron a los tlaxcaltecas, después de lo cual lograron su alianza, luego se desplazaron a la cercana Cholula, cuidad aliada a los aztecas ante la sorpresa de que ahí se pretendía atacarlos, mataron a muchos de los habitantes de esta ciudad y provocaron así una extenso terror entre los pobladores de los dominios mexicas.
Prosiguieron sus marchas hasta la capital azteca, pasando entre el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl. Al llegar a la cuidad de Tenochtitlán fueron recibidos amistosamente por el Hueytlatoani Moctezuma, quien los alojo en un palacio ubicado en el lugar que ocupa hoy e nacional monte de piedad. La residencia del propio Moctezuma estaba en donde actualmente se encuentra plació nacional.
En Tenochtitlán. La magnitud, la riqueza y el orden de la capital mexica impresionaron profundamente a los españoles, quienes opinaron que era igual o mayor y mar hermoso que las ciudades europeas de la época conocidas por alguno de ellos. También se dieron cuenta que la urbe edificada en el lago, era una verdadera fortaleza que fácilmente se podía transformar en una trampa, porque se podían remover con rapidez los puentes de manera existente sobre los cortes en las calzadas que unían la cuidad con la tierra firme. Después de varios días de estancia, Cortés “invito” a Moctezuma al aposento de los españoles. Tomo preso ahí al señor mexica, y en este llevo a curar en obediencia al rey de España.
Durante varios meses, los españoles vivieron de manera más o menos pacifica en Tenochtitlán. Con el permiso de Moctezuma, empezaron a convertir al cristianismo a muchos indios e instalaron un capilla católica Teocalli (templo) mayor de la cuidad.
No solo se recorrieron las ciudades, sino también exploraron los amplios dominios aztecas, para conocer al país y enterarse de los lugares donde se encontraban los yacimientos de oro y plata. En este recorrido tuvieron el auxilio de guías indígenas, y cometieron tropelías con la población y las autoridades locales.
En el primer momento hubo la idea entre muchos indios de que los hombres blancos, barbones, eran dioses o enviados de estos. También había quienes, como Cuitlahuac, hermano y posteriormente sucesor de Moctezuma, opinaron desde el principio que no se debía permitir a los españoles el acceso al centro del país. Con rapidez se produjo un crecimiento descontento contra los extranjeros y los indios se convencieron de que se trataba de hombres mortales y ambiciosos. También aprendieron que los caballos eran animales y que podían ser vencidos.
Nuevas acciones militares
Al enterarse Diego Velázquez, gobernador de Cuba, de las acciones de las expedicionarias, envió un ejército al mando de Pánfilo del Narváez para someterlos. Cortes salió a su encuentro en Zempoala, atrajo a su lado aparte de las tropas recién llegadas y venció al resto en su breve batalla.
Había dejado a cargo de la ciudad de Tenochtitlán a unos de sus capitanes Pedro Alvarado. Este realizo una tremenda matanza de indios desarmados que participaban en una fiesta religiosa y desencadeno a la sublevación del pueblo. Cortes, con las tropas de Narváez que se le había sumado volvió a la ciudad y pidió a Moctezuma que ordenara dejar de tacar a los españoles, pero el pueblo lo desobedeció. El propio Moctezuma murió, posiblemente a las pedradas que le arrojaron sus enojados súbditos.
Cuitlahuac, señor de Ixtapalapa, fue nombrado sucesor de su hermano Moctezuma. Organizo su lucha contra los españoles, pero al poco tiempo falleció de viruela. Los invasores, viendo que no podía sostenerse, huyeron después de haberse repartido los tesoros de los mexicas. Llegaron a Tlacopa (Tacuba), rodearon por el norte la zona de los lagos, y con muchos problemas lograron llegar a Tlaxcala.
La caída de Tenochtitlán
Tlaxcala rechazo la petición mexica de celebrar una alianza contra los españoles que posiblemente hubiera llegado al exterminio de las tropas de Cortes. Al contrario, mantuvo su pacto con los europeos, lo que permitió a estos reponerse de sus derrotas y, junto con muchos guerreros indios aliados (probablemente más de los que defendía a la ciudad de mexica), por tener sitios a Tenochtitlán. Cuauhtémoc, el nuevo señor azteca trato de modificar los señoríos indígenas contra los invasores, pero no logro vencerlos. La lucha fue violenta, prolongada y sangrienta. En varias ocasiones, los guerreros mexicas lograron tomar prisioneros a soldados españoles y aliados de estos y sacrificarlos a sus dioses. Sin embargo después de dos meses y medios de combates los mexicas quedaron vencidos y Cuauhtémoc fue capturado, con lo que termino la lucha, el 13 de agosto de 1521. Los conquistadores y sus aliados se apoderaron de todas las riquezas que pudieron.
Mesoamérica ante la Conquista.

La naturaleza de la sociedad mesoamericana y su distribución geográfica forma un antecedente fundamental para explicar el proceso de conquista y colonización españolas.
La España del siglo XVI, como los demás países europeos en los comienzos de su expansión ultramarina, no iba en busca de tierras vírgenes donde establecer su población excedente. Buscaba países ricos en los que se pudiera comerciar, y de ser posible saquear y conquistar las zonas de poca población aborigen del norte de México, como California, o las Pampas de Suramérica, que también fueron descubiertas muy temprano, no atrajeron para nada a los descubridores. Fueron regiones como Mesoamérica, y poco después Perú, con su numerosa población civilizada, las que fueron metas de la Conquista y se convirtieron en los centros del imperio español en las Indias. La población mesoamericana había acumulado ya una riqueza sobre todo en forma de metales preciosos en los tesoros de sus soberanos, joyas de sus dirigentes, objetos de culto y adornos de los templos que pudieron ser apropiados directamente en la guerra de Conquista. La población mesoamericana era lo suficientemente numerosa y técnicamente avanzada para ser explotada después de la Conquista, utilizando el mismo sistema de producción de la civilización aborigen y apropiándose el excedente en forma de tributo.

Más aún, la población indígena podía suministrar la mano de obra necesaria para las nuevas empresas económicas de los españoles, primero mediante varias formas de trabajo forzado y pronto también como asalariados libres. Y las masas sometidas avivaron el celo misionero de los españoles que santificaron su conquista incorporándolas a la grey cristiana.

La creación de la Nueva España.

LA IRRUPCIÓN DE LOS CONQUISTADORES

Alianzas y guerras

Un poco más de 600 soldados castellanos al mando de Hernando Cortés desembarcaron en las costas de Zempoala, cerca del actual puerto de Veracruz, en abril de 1519. Se trataba de un ejército privado, como casi todas las huestes españolas de la época, formado por voluntarios que aportaban navíos, armas, caballos y otros recursos. Su mayor o menor participación les daba derecho, eventualmente, a un botín o un privilegio más o menos amplio. Pero en este caso no estaban actuando legalmente conforme a su propia ley, pues se habían lanzado a la empresa sin el consentimiento de su jefe, el gobernador de Cuba. Paradójicamente, un elemento de legalidad estaba presente aun en medio de acciones tan violentas y prepotentes como las que acompañaban a huestes como ésas en tierras americanas, asunto que remite a los razonamientos con que España justificaba a los ojos del mundo europeo su reclamo sobre América.

Cortés, que conocía los entretelones políticos e ideológicos de su tiempo, tenía que componer su situación irregular cuanto antes. Para ello recurrió a la argucia de armar un cabildo para su campamento, dándole la apariencia de una población que por entonces era imaginaria, la Villa Rica de la Vera Cruz.

Tal acto le permitía legitimar su actuación respaldándose en las prerrogativas municipales castellanas, que otorgaban cierta autonomía. Con esa base legal el ayuntamiento nombró a Cortés capitán general y justicia mayor.

La gran conquista.

A lado de todo esto se desarrolló una acción de gran significado estratégico y simbólico, la conquista de Mexico-Tenochtitlan, joya del mosaico político mesoamericano y su indiscutible capital económica. No habían llegado los españoles a Zempoala cuando ya se habían impuesto como fin último de su empresa a la ciudad de México (que en sí misma era formalmente un señorío como cualquier otro, pero con un desarrollo urbano mucho mayor). Toda la empresa de Cortés fue definida por él mismo como la conquista de México, pues eso era lo que hacía a su hazaña superior y diferente a las conquistas de otros y así se ha reconocido desde entonces las diversas acciones políticas y militares iniciadas en Zempoala estuvieron siempre referidas a la ciudad de México, como si las alianzas con incontables señoríos y las muchas victorias militares en distintas regiones no significaran nada a falta de esa meta privilegiada.
Analizándolas bien, tan importante fue la gran conquista como las conquistas cotidianas, poco después de su arribo, y tras sus primeras experiencias tierra adentro, Cortés logró la alianza de los señoríos tlaxcaltecas independientes y con ello el objetivo de reforzar su poderío militar. El apoyo recibido fue cuantioso y permanente. Al mismo tiempo Cortés se convertía en el interlocutor obligado para una cuestión central de la política mesoamericana, a saber, la resistencia frente al dominio o la expansión mexica. Fuertemente presionado, o acaso obedeciendo a una decisión no del todo explicable, Moctezuma, Hueytlatoani (gran tlatoani) o rey de México, permitió a los españoles instalarse brevemente en su propia ciudad en noviembre del mismo año de 1519. Si de ello pudo haber surgido algún acuerdo político tal vez nunca lo sepamos, pero lo cierto es que la convivencia fue imposible. Moctezuma se dejó capturar como rehén, fue repudiado por sus súbditos y desplazado del poder. Entre tanto, una breve ausencia de Cortés (que se trasladó con parte de sus hombres a la Vera Cruz para derrotar a un ejército que el indignado gobernador de Cuba había enviado para detenerlo) motivó de los españoles que quedaron en la ciudad se condujeran de manera desesperada y violenta. Acto seguido estalló una guerra abierta, la primera en gran escala que los europeos sostuvieron en América. Su primer episodio fue la "noche triste"', como se recordó a la aparatosa huida del ejército español, que fue combatido y perseguido hasta los límites de Tlaxcala, donde encontró refugio.

De julio de 1520 a agosto de 1521 la guerra de la conquista de México, una de las grandes epopeyas militares de la historia, consistió básicamente en el sitio de la ciudad hasta que materialmente destruida, se rindió por hambre y enfermedades (especialmente la viruela, llevada por los conquistadores). Aun así, no fue una tarea fácil. Cortés dependió de refuerzos constantes y tuvo que construir pequeños bergantines para imponer su dominio sobre el entorno lacustre de la ciudad.

LA FUNDACIÓN DE NUEVA ESPAÑA

La reconstrucción de México.

La toma de México dio vuelo al proyecto político de los conquistadores, quienes inmediatamente se ubicaron como sucesores directos del imperio mexicano. Al ser sometido incondicionalmente al Rey Católico, el de México entregaba no sólo su propio señorío sino todo su imperio. Esto en rigor no era necesario, porque la conquista dependía en lo práctico de alianzas individuales con los dirigentes de cada señorío, pero sí muy conveniente. Después de todo ¿no era un imperio lo que los españoles acaban de conquistar? ¿Acaso iban a dejar que se les desintegrara? Tal vez pensaron que eso podría ocurrir si trataban de construir una estructura diferente, apoyándola, por decir, en Tlaxcala o en una fundación nueva, aunque mudar capitales (o al menos sus nombres) fuera lo usual en otras conquistas, en otros tiempos y lugares. Lo cierto es que Cortés llegó a la conclusión de que la infraestructura política y económica creada por los mexicas no era como para menospreciarse, ni mucho menos su aura imperial. De modo que los españoles sentarían sus reales en México, en su centro mismo, conservando el nombre de la ciudad. Las cosas, pues, no habrían de cambiar tanto como pudo haber pensado. Desde luego eso implicaba que los conquistadores modificaran sus planteamientos iniciales aquellos que, con tintes más liberadores, les habían servido para ganar aliados. Para empezar, el destino de los tributos seguiría siendo, geográficamente hablando, el mismo. Más de un Tlahtoani ha de haber sufrido en ese momento un amargo desengaño, considerando que, al sellar su alianza con los españoles, el resultado apetecido no había sido exactamente ese. Se suponía que México iba a ser vencida. Y lo fue, pero los españoles conquistaron México por no haberla vencido y destruido, sino porque acto seguido la hicieron suya. Paradoja de la conquista, México, la ciudad conquistada, fue inmediatamente restituida a su posición de ciudad conquistadora.
Reedificándola y rediseñándola (obra que consumió dos décadas), los españoles hicieron de la ciudad de México la capital de una construcción política que denominaron Nueva España, comprendiendo dentro de ella a todos los señoríos aliados o sometidos por las huestes de Cortes. La extensión de Nueva España era mayor que la del imperio mexicano porque incluía a señoríos previamente independientes como, por ejemplo, los de Tlaxcala. El hecho de que los Tlaxcaltecas hubieran ayudado de manera tan consistente y conspicua a los conquistadores les valió, sin embargo, varios privilegios entre los cuales sobresalía la exención del tributo personal y un rango político especial para la provincia que ocupaban.

EL ARRIBO DE LA CORONA.

Los fundamentos políticos.

El proyecto novohispano daba nueva dimensión a la incipiente expansión imperial de España. Eso provocó gusto pero también inquietud en la corona, como se llamaba entonces a la expresión conjunta del estado y el gobierno. Desde luego la corona estaba interesada en asegurarse de que los beneficios de esa conquista le llegaran, y le preocupaba un escenario, no probable pero sí posible, en que Cortés u algún otro personaje con carisma decidiera coronarse rey en tierras americanas. Sin ir tan lejos, los conquistadores conocían bien las prerrogativas legales de que se podían servir para demandar fueros y privilegios, como se vio, por, ejemplo, cuando establecieron su ayuntamiento en la Vera Cruz. De aquella argucia legal resultaba ahora que Cortés estaba al mando de todo un imperio. La corona lo confirmó como gobernador, capitán general y justicia mayor en 1522, con lo cual lo hacía responsable directamente ante el rey. Un detalle como éste era muy importante por entonces. La monarquía Española apenas se había consolidado tras la discutida ascensión a su trono del extranjero emperador Carlos —el primero de los Habsburgo en España— y la breve revuelta de los comuneros castellanos en defensa de privilegios que el estado les regateaba. Entró en plena reorganización administrativa mediante la reforma o creación de un sistema de organismos coordinadores y consultivos, entre ellos el Consejo de Indias erigido en 1524 —la fecha es significativa -- para atender los asuntos de América.

Perspicaz, la corona no aprobó la designación de los encomenderos, previendo que después exigirían, como en efecto ocurrió, que sus encomiendas fueran hereditarias y se acompañasen de privilegios nobiliarios. Pero Cortés había presentado hechos consumados, alegando convincentemente, que la encomienda era el único modo de conservar la conquista y mantener a los españoles comidos y ocupados. La corona aceptó el argumento y fue abriendo espacios para legalizar diversos aspectos de la encomienda a partir de 1526, pero dejó el asunto entre sus pendientes. Fue sin embargo firme al respecto de condenar, en 1535, la esclavitud de los americanos por herencia o compra, que muchos de los primeros encomenderos había fomentado sirviéndose tanto de precedentes prehispánicos como de conveniencias oportunas.

Tomar cautivos de guerra, en cambio, sí se aceptó como legítimo. Así, los primeros pasos dados por la corona fueron guiados por un pragmatismo muy ponderado, y tras ellos debe adivinarse no sólo la figura tal vez demasiado lejana del rey sino la de su secretario Francisco de los Cobos, consejero de Indias, personaje crucial hasta su muerte en 1547. Él estuvo detrás de muchas de las decisiones tomadas y de quienes recibieron las responsabilidades más serias.

Pero el pragmatismo tenía un contrapeso, pues, por otra parte, había consideraciones adicionales con respecto al mundo europeo y cristiano. España, que apenas surgía como un ente político unificado, no podía soslayar la legitimación de su imperio en términos de derecho so pena de incurrir en un condenable desacato ideológico.

LA FRACTURA DEL VIEJO ORDEN

Epidemias y otras tragedias.

La primera y más cruel de esas enfermedades fue la viruela, introducida en 1520 por un individuo enfermo cuando los enviados del gobernador de Cuba se presentaron en la Vera Cruz intentando detener a Cortés, justo antes de que estallaran las hostilidades con los mexicas. La viruela, hecha epidemia, se desató con tanta fuerza que fue un factor activo que obró en contra de la resistencia de la sitiada Tenochtitlán, matando a muchos de sus defensores incluido el propio Hueytlatoani Cuitlahuac, sucesor de Moctezuma. Cientos de miles de hombres murieron en diversas regiones, seguramente a partir de la Vera Cruz, aunque no hay testimonios que nos permitan conocer exactamente cuántos ni dónde. Gran parte de las muertes se originaron en algún tipo de contagio, pero también es posible que otras fueran resultado indirecto: la enfermedad irrumpió en un sistema ecológico frágil, sumamente presionado por una población demasiado numerosa en relación con la limitada tecnología de subsistencia, que tenía a su alcance. En circunstancias como éstas cualquier desequilibrio, como por ejemplo una ruptura en los sistemas de manejo del agua o de distribución, puede desencadenar trastornos inmanejables. Epidemias más localizadas repitieron el cuadro aunque con menor intensidad, hasta que en 1545 otra enfermedad, aparentemente sarampión, volvió a arrasar. Fue entonces cuando muchos pueblos ya debilitados demográficamente desaparecieron con su gente, en particular en las regiones costeras. En esa recta final entraron Papalote "el de la costa", Huaspaltepec, Xícayán, Tututepec (el del sur), Yopitzinco, y muchos, muchos más. Materialmente no queda rastro de ellos. Para ese momento la cifra acumulada de muertos, según los historiadores especialistas (que no han podido llegar a un acuerdo), estaba entre los tres y los veinte millones.

EL NUEVO POBLAMIENTO
Inmigrantes y fundadores
Tomemos ahora una perspectiva diferente para examinar esa creación llamada Nueva España y ver como los españoles habían llegado a ser una presencia masiva capaz de ejercer y afirmar desde muchos ángulos su influencia cultural y económica. Nueva España dejaba gradualmente de ser tierra de soldados y frailes que construían mecanismos de dominio sobre señoríos de noble y antiguo origen, y en cambio se perfilaba como país de colonización, nuevos espacios y nuevos sistemas de vida. Los beneficios de la conquista no podían seguir siendo administrados y gozados en exclusiva por la sociedad de los encomenderos. La tierra se había ocupado en nombre de la corona de Castilla y ya eran muchos los nativos de allá que deseaban viajar a América en busca de un futuro promisorio. Los presuntos colonizadores que año con año cruzaban el Atlántico --pobladores, se les decía, para distinguirlos de los conquistadores— no solo tenían autorización para poblar, sino que eran estimulados a ello.
Toda había empezado desde el momento en que llegaron los allegados peninsulares de los encomenderos. A éstos, por lo menos a los más ricos, muy señorialmente, les gustaba tener mesa puesta y mantener (aunque fuese sólo por temporadas) a parientes y criados mandados a traer ostentación, de entre los paisanos de sus aldeas andaluzas o extremeñas. Luego hicieron lo propio los funcionarios de gobierno que en pequeño número fueron llegando.
Surgió una modesta demanda de manufacturas europeas, de caballos, de vacunos, de granos para sembrar, llegaron comerciantes encargados de satisfacerla. Se necesitaron individuos capaces de levantar casas, hacer muebles, coser ropa, curar gente, curtir pieles y cultivar trigo utilizando diseños, materiales y herramientas del mundo europeo. No importaba si en España ocupaban una baja posición o no tenían licencia para ejercer; en América se les reconocía como maestros o titulados y podían disfrutar de una situación prestigiosa. Además, como aliciente, se les eximia de los tributos o pechos a que estaban obligados en Castilla, lo que permitía a cualquier individuo ordinario revestirse con los atributos de un privilegiado o "hidalgo". Estas gentes trajeron a sus mujeres o enviaron por ellas. El paso a América, sin embargo, solo estuvo permitido a los castellanos (no a los aragoneses y catalanes) y requirió siempre de permiso especial lo mismo que cualquier viaje en sentido opuesto.
Conquistadores y pobladores importaron esclavos negros (en su mayoría de ascendencia guineana que habían pasado por España o las Antillas), fuese para labores rudas o para el servicio y lucimiento personales. Esta era una medida costosa, pero menos problemática que la de servirse exclusivamente de la mano de obra local, como se explicará luego; además alimentándose de lo más hondo de la cultura judeocristiana de la época, aun quienes elaboraron los fundamentos ideológicos de la defensa de los indios no se opusieron en lo absoluto a la explotación de los negros.



LA COLONIA
El gobierno colonial

Las instituciones y personas que gobernaron a la Nueva España durante la colonia fueron las siguientes, en orden de importancia:
El rey. A lo largo de toda la historia colonial el rey de España fue la autoridad suprema. En la época de la conquista de México el monarca en quien recayó la responsabilidad efectiva del gobierno fue el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Su política fue fundamentalmente absolutista, es decir, concentrando en la corona poder absoluto, de manera que la voluntad real no tenía límites legales y constituía la ley suprema. Los reyes gobernaron, pues, a México desde España basándose en los informes que recibían, interviniendo personalmente en raras ocasiones ya que delegaron la autoridad en instituciones que actuaban en su nombre. Jamás un rey de España visitó México ni ninguna otra de las colonias españolas en América
El Real y Supremo Consejo de las Indias. Fue la autoridad subordinada de más alta categoría creada por el rey para gobernar las colonias en América, con un grupo de ministros nombrados por él. Las funciones del Consejo de Indias abarcaban toda clase de asuntos, incluso los relativos al aspecto administrativo y financiero de la Iglesia en las colonias. Las decisiones, sentencias, leyes y acuerdos del Consejo representaban de la manera más directa la voluntad real, y como el rey, el Consejo gobernaba desde España, donde tenía su asiento. La autoridad del Consejo era, pues, enorme y comprendía, para decir en términos actuales, la correspondiente a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
La Audiencia. Durante La Conquista y su consolidación fue Hernán Cortés quien gobernó en la Nueva España, sin embargo muy pronto el rey lo privó de su autoridad al establecer un órgano gubernamental superior que se llamó la Audiencia de México. Este órgano, como el Consejo de Indias, estaba integrado por varios magistrados llamados oidores, fungiendo uno de ellos como presidente de la Audiencia. En términos generales, las funciones de este órgano eran una mezcla de poderes, porque no sólo gobernaba en lo político y en lo administrativo, sino que también era un tribunal superior en asuntos civiles y criminales.
En la Nueva España hubo Audiencia antes de la creación del cargo de virrey, y en ese tiempo fue la autoridad más alta de la colonia, aunque, desde entonces, su poder no incluía asuntos militares, ya que estos correspondían al Capitán General (ejercido en un principio por Hernán Cortés) ni asuntos relativos a la hacienda y los impuestos, que estaban al cuidado de funcionarios llamados oficiales reales. El gobierno de la primera Audiencia fue desastroso por los terribles abusos que cometieron los oidores, al grado de que estuvieron a punto de provocar una rebelión. La segunda Audiencia, en cambio, fue ejemplar, de ella formó parte don Vasco de Quiroga que después fue obispo de Michoacán y un gran benefactor de los indios de esa región.
Además de la Audiencia de México existió la que se llamó Audiencia de la Nueva Galicia, o sea la de Jalisco. Residía en la ciudad de Guadalajara y era subordinada de la Audiencia de México. Ambas se mantuvieron a lo largo de toda la historia colonial.



El virrey y otros funcionarios. La pésima administración y desmanes de la primera Audiencia, entre otros factores, mostró la necesidad de que residiera en México un funcionario que representara en la colonia a la persona del monarca. El título que se le dio a ese funcionario fue el de virrey, palabra que, precisamente, quiere decir el que está en lugar del rey. Los poderes y facultades del virrey fueron muy amplios. En él se depositó toda la acción gubernamental y administrativa de la colonia que se había concedido a la Audiencia, y ésta quedó a ese respecto como un órgano que auxiliaba al virrey, puesto que éste era el presidente titular de la Audiencia. Sólo en los casos en que faltaba el virrey por muerte u otra circunstancia, la Audiencia recobraba provisionalmente su poder mientras el nuevo virrey tomaba las riendas del gobierno. El poder de la Audiencia como tribunal de justicia quedó intacto, porque en esos asuntos el virrey no tenía facultades. El virrey, además, ostentaba el cargo de capitán general y era el jefe supremo en asuntos militares. En una palabra, el virrey fue la autoridad local suprema y su poder subsistió durante todos los años de la historia colonial. Del virrey dependían una multitud de empleados y autoridades subalternas por medio de las cuales gobernaba el enorme territorio bajo su mando. De esas autoridades las más importantes fueron los alcaldes mayores y los corregidores, que residían en las principales ciudades de provincia. En la época final de la colonia, las extensas regiones del norte del virreinato fueron sujetas a gobiernos especiales llamados Comandancias de las Provincias Internas, y además todo el territorio de la colonia fue dividido en porciones que se conocían con el nombre de Intendencias. Los funcionarios que gobernaban las nuevas entidades le restaron poder a los virreyes, aunque éste fuera de todos modos el jefe supremo.
Visitadores. Eran enviados del rey, investidos de gran autoridad y su labor era la de inspeccionar y revisar la conducta de las autoridades, virrey incluido, y de imponer suspensiones y penas. Generalmente los visitadores eran enviados cuando ocurrían alborotos graves que alteraban la tranquilidad y el orden públicos, cuando había sospecha de malos manejos financieros, o cuando estaba en peligro la fidelidad de la colonia al rey, como en el sonado caso de la llamada "Conjuración del marqués del Valle" que fue el intento del hijo de Hernán Cortés y de un grupo de encomenderos ricos de separar la Nueva España para convertirla en un reino independiente o cuando José de Gálvez, villano visitador se encargó de la expulsión de los jesuitas.
Juicio de residencia. Más que una institución era una instancia y consistía en una investigación pública acerca del modo en que un empleado o un funcionario había desempeñado su cargo, particularmente acerca del manejo de la hacienda. En casos importantes, como eran los relativos al gobierno y honradez de los virreyes, la investigación la llevaba a cabo un juez especial enviado desde España. El juicio se llamaba de residencia, porque se llevaba a cabo en el lugar en que había residido el funcionario enjuiciado y porque no se podía ausentar de él sin dejar un apoderado que respondiera a los cargos.
Ayuntamientos. A las ciudades y pueblos se les reconocía personalidad como entidades independientes en todo lo relativo a sus intereses particulares. Para la representación legal y administración de esos intereses las ciudades o pueblos tenían unos funcionarios y empleados que, reunidos en un cuerpo de gobierno, tomaban el nombre de ayuntamiento, porque esta palabra significa, precisamente junta o reunión de personas. A los ayuntamientos, pues correspondía resolver, reglamentar y ejecutar todo lo concerniente a la vida de la ciudad y a su desarrollo físico. Es imposible enumerar la multitud y gran variedad de asuntos que caían bajo el gobierno del ayuntamiento, pero para dar una idea de ello pueden decirse que, en términos generales, eran los que hoy corresponden a los gobernadores actuales.
Puesto que la ciudad de México era la mayor y principal de todas las ciudades de la Nueva España, su ayuntamiento también gozó de igual preeminencia. Pero a este respecto es muy necesario subrayar el otro motivo de su importancia en la vida de la colonia. En efecto, como el ayuntamiento era una autoridad que no procedía directamente del rey, sino que era de origen local y representativo de los colonos, inevitablemente se convirtió en el órgano defensa de los intereses de aquéllos en la creciente pugna con los intereses cada vez más absorbentes de la corona. Y fue así que, encabezando a los ayuntamientos de las otras ciudades, el de México adquirió una fuerza política y social a cuyo amparo se incubaron los anhelos de libertad y de independencia.



Evangelización, Real Patronato e Iglesia
La evangelización fue otro de los grandes acontecimientos del siglo XVI . Se inició con la llegada del clero regular, de cuyos pasos quedaron huellas en diversas regiones de nuestro país. Los primeros misioneros fueron los franciscanos, luego llegaron los dominicos, los agustinos, los jesuitas y más tarde otras corporaciones llamadas congregaciones menores. La fundación de pueblos y misiones trajo consigo el surgimiento de escuelas, monasterios, parroquias, etc.
La capacidad racional de los indígenas y el derecho para recibir los sacramentos, tener libertad e instrucción fueron reconocidos por la bula Sublimis Deus, expedida en 1537 por el papa Paulo III.
En el siglo XVI se estableció también el clero secular, integrado por obispos, presbíteros o curas, fiscales o alcaldes de doctrina y doctrineros; el primer arzobispo de la Nueva España fue fray Juan de Zumárraga ( 1546 ). Su autoridad superó a la del clero regular.
Entre otras instancias, su injerencia se observa en los tribunales del Santo Oficio. Los primeros representantes de la Inquisición llegaron en 1527. Su labor principal era perseguir y procesar a quienes ponían en peligro a la fe (judaizantes, musulmanes, infieles y herejes) y, de acuerdo con la cédula real de 1569, se estableció en las Indias a partir de 1571.
Durante la Colonia y a partir de los reyes católicos, el absolutismo implicó la unidad territorial, política y religiosa en sus dominios. Esta unión debía manifestar el predominio monárquico sobre cualquier institución y, en el caso de la Iglesia, se logró mediante el Real Patronato, es decir, en el reconocimiento o legitimidad que los Papas ( 1493-1508 ) habían concedido al poder temporal de los reyes . El Patronato Real hizo de la Iglesia otra rama del gobierno.

La dualidad del orden
Si bien la vida novohispana giró alrededor de las instituciones inspiradas en modelos españoles, en muchas partes se mantuvieron los vestigios del mundo prehispánico en cuestiones tan importantes como el orden interior de los pueblos indígenas, conocimientos de la naturaleza y recursos, así como diversas técnicas y artes.
Por otra parte, la Conquista acentuó la dispersión de los naturales, por el consecuente descenso de la población como resultado de la guerra, el hambre y la explotación y, sobre todo, por las enfermedades; entre 1550 y 1605, por ejemplo, la población disminuyó de manera impresionante por epidemias.
En la sociedad colonial. Hubo una marcada diferenciación por estamento. Cada grupo étnico de indios, españoles, negros y castas, estaba protegido por una legislación que dificultó una movilidad social y determinó su permanencia en estamentos específicos; los novohispanos tenían jurisdicciones especiales que reglamentaban desde su forma de vestir hasta sus derechos políticos.
En el siglo XVII se distinguía una dualidad, la del orden. La organización social y política dio sitio a la " república de españoles " y la " república de los indios "; para una y otra se aplicaban las disposiciones que tanto desde la metrópoli como desde los propios territorios americanos se dictaban, esto es, el llamado derecho indiano.
Excluidos del orden de " repúblicas ", mestizos, castas y negros vivieron cerca de o entre los blancos e indígenas. Legalmente no podían aspirar a puestos reconocidos como " honrosos ", pero al convivir con criollos -hijos de españoles nacidos en América- y españoles se asentaron en villas, ciudades o pueblos, trabajaron para ellos y alcanzaron a veces una situación jurídica mejor que la de los indios. Aun así, se les señaló como la " plebe " y, a excepción de los hijos legítimos de mestizos y mulatos, se les dificultó una movilidad social.

Antecedentes de la Independencia
Antes de que el cura Miguel Hidalgo y Costilla diera el "Grito de Independencia" en septiembre de 1810, ya se habían dado otros intentos por cambiar el estado de cosas en el territorio que aún se llamaba Nueva España.
Los intentos más cercanos y que fueron marcando el camino por el que la Nueva España llegaría a independizarse del imperio español surgieron en 1808, cuando las tropas de Napoleón Bonaparte invaden España, el rey Carlos IV renuncia al trono a favor de Fernando VII y éste es hecho prisionero por los invasores.
Por primera vez durante toda la vida colonial, España carecía de rey, es decir de autoridad y, por lo tanto todas las colonias del imperio se encontraban acéfalas políticamente.
¿Qué hacer ante esa situación? La respuesta a esa pregunta tenía dos sentidos diferentes, de acuerdo con la particular situación en la que se encontraba cada uno de los grupos directamente involucrados.
El primer grupo, los criollos, estaba formado por personas nacidas en territorio americano y de ideas liberales; mientras que el segundo, los peninsulares, eran europeos de origen y estaban acostumbrados a los privilegios de su condición dominante.
Al respecto, cabe mencionar que con la llegada de la casa de los Borbón al reino de España, llegaron también nuevas ideas para su progreso, con lo cual se dieron muchas facilidades para propiciar el crecimiento de la economía y se tomaron las medidas para mejorar la administración.
Esas nuevas formas de hacer las cosas dieron como resultado el mejoramiento de la economía en la Nueva España. Asimismo, se tomaron medidas para el mejoramiento educativo, lo que a su vez trajo como consecuencia el desarrollo de la intelectualidad novohispana.
Con las mejoras antes dichas llegó de Europa una nueva forma de pensamiento, la Ilustración, que dio paso a una "fiebre" por conocer todo lo referente al territorio en que vivían, sus recursos naturales, su paisaje, su clima, etcétera.
El nuevo orden de ideas hizo que también las situaciones políticas se abordaran desde otra perspectiva: con los ojos de una persona que había nacido en el territorio que habitaba y no como un extranjero colonizador.
De ahí que al quedar el reino de España sin rey, los criollos se plantearan la situación desde un punto de vista diferente al de los peninsulares. Aunque descendientes de españoles, habían nacido en tierras americanas y su arraigo afectivo era para el lugar en que vivían y no para una tierra demasiado lejana.
En 1808, el Cabildo de la ciudad de México estaba constituido por criollos que, basándose en las leyes medievales de España, interpretaron que en ausencia del rey se debía crear una Junta, compuesta por representantes del virreinato, y atender los asuntos del gobierno, hasta que se restableciera la monarquía y con ella el gobierno de España.
Por su parte, los peninsulares –quienes tenían el privilegio de ocupar las mejores posiciones, tanto económicas como políticas de la Nueva España y que por ello conformaban la Audiencia, que era un órgano que asesoraba al virrey-, interpretaron que a pesar de que se vivía una situación irregular, se debía seguir obedeciendo las órdenes que emanaran de España.
El Cabildo de la ciudad –entre cuyos miembros se encontraban Juan Francisco de Azcarate y Francisco Primo de Verdad-, le propuso al virrey que convocara a la Junta mencionada, pero que él continuara al frente del gobierno del virreinato.
Ante esta situación, los miembros de la Audiencia dieron un golpe de Estado, apresaron al virrey Iturriaga y designaron a Pedro de Garibay para sustituirlo en el puesto.
Como los peninsulares no dejaron ninguna alternativa para los criollos, éstos se dieron a la tarea de conspirar secretamente, aunque es importante señalar que al inicio no se consideraba la idea de independizarse de España, sino solamente no obedecer las órdenes provenientes del gobierno invasor, que mantenía encarcelado al legítimo rey.
De entre los varios intentos por arrebatarle el gobierno a los peninsulares destaca el promovido en Valladolid (Morelia), en el que participaron José María García Obeso, José Mariano Michelena, Manuel Ruiz de Chávez y fray Vicente de Santa María, además de que contaron con la participación de Ignacio Allende y Mariano Abasolo.
Descubierta esta conspiración, el virrey, temiendo que se fuera a radicalizar el descontento, no actuó con severidad contra los levantados. Sin embargo, como no cambió en nada la actitud de los peninsulares fue inminente que se radicalizaran las posiciones y se desatara la violencia armada.
Por ello, cuando el cura Hidalgo llama a la independencia, a pesar de su posterior captura y fusilamiento, fue imposible para las fuerzas imperiales evitar que la colonia lograra ser independiente y que cambiara su nombre de Nueva España por el de México.